Sobre las once de la mañana Pedro y yo salimos juntos en su moto dirección a la estancia La Siberia. Un día más la meteorología estaba de nuestra parte y la temperatura de 21º.
Yo soy incapaz de ir de paquete en la moto y Pedro se presta a ir atrás.
La carretera es buena los primeros 120 km aproximadamente donde llegamos al cruce de El Chaltén que pasamos de largo y continuamos por la ruta 40. Como a 15 km más adelante la carretera deja de estar asfaltada y comienza el rípio, que se mantendrá hasta los siguientes 120 km.
Pedro va atrás encantado de la vida mientras circulamos a 90 km/h luchando con el viento que se empeña en sacarnos de la huella y mandarnos hacia las bolsas de piedra con el consiguiente riesgo de caída. Llegamos a la estancia sin novedad a eso de las 14:30 pm, mala hora para comer ya que aquí se come a las 13:00 pm. La señora de la estancia nos ofrece unos trozos de pizza casera, unas milanesas y ñandú en adobo (un tipo de avestruz de aquí de la zona). Pensábamos pernoctar en esta estancia pero ante la falta de medios de la misma, y lo temprano que era, decidimos ir al Chaltén. Casualmente apareció un grupo de pescadores que iban en nuestra misma dirección y les pedí que me llevaran en su camioneta para evitarle a Pedro lo que no quiero para mí,. Ellos accedieron gustosos. Me acomodé en el cajón porque iban a tope. Así fuimos hasta que acabó el rípio. Volvimos a montar juntos, yo conduciendo y Pedro atrás.
El recorrido es precioso ya que tenemos la cordillera frente a nosotros todo el tiempo y cada vez más cerca. Llegamos a eso de la 19:30 pm, buscamos un lugar donde dormir y un café internet donde me dispongo a hacer el blog con unas maravillosas vistas a los Andes con su característico pico Fitz Roy de El Chaltén.
Yo soy incapaz de ir de paquete en la moto y Pedro se presta a ir atrás.
La carretera es buena los primeros 120 km aproximadamente donde llegamos al cruce de El Chaltén que pasamos de largo y continuamos por la ruta 40. Como a 15 km más adelante la carretera deja de estar asfaltada y comienza el rípio, que se mantendrá hasta los siguientes 120 km.
Pedro va atrás encantado de la vida mientras circulamos a 90 km/h luchando con el viento que se empeña en sacarnos de la huella y mandarnos hacia las bolsas de piedra con el consiguiente riesgo de caída. Llegamos a la estancia sin novedad a eso de las 14:30 pm, mala hora para comer ya que aquí se come a las 13:00 pm. La señora de la estancia nos ofrece unos trozos de pizza casera, unas milanesas y ñandú en adobo (un tipo de avestruz de aquí de la zona). Pensábamos pernoctar en esta estancia pero ante la falta de medios de la misma, y lo temprano que era, decidimos ir al Chaltén. Casualmente apareció un grupo de pescadores que iban en nuestra misma dirección y les pedí que me llevaran en su camioneta para evitarle a Pedro lo que no quiero para mí,. Ellos accedieron gustosos. Me acomodé en el cajón porque iban a tope. Así fuimos hasta que acabó el rípio. Volvimos a montar juntos, yo conduciendo y Pedro atrás.
El recorrido es precioso ya que tenemos la cordillera frente a nosotros todo el tiempo y cada vez más cerca. Llegamos a eso de la 19:30 pm, buscamos un lugar donde dormir y un café internet donde me dispongo a hacer el blog con unas maravillosas vistas a los Andes con su característico pico Fitz Roy de El Chaltén.
OYEEE!! ESTABA CLARO QUE ERA LA PIEZA CON MÁS OPCIONES A ROMPERSE!!! BUENO ESPERO QUE LO PUEDAS SOLUCIONAR, EN ESTOS DIAS TE MANDO LA DIRECCIÓN DE BODEGAS
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