Toquemos madera, el tiempo sigue estando con nosotros, las cortinas de agua que veíamos al llegar a La Paz, descargaron durante toda la noche el agua que traían y hoy ha amanecido despejado. A las 10:00 Am partimos rumbo noroeste hacia la ciudad de Tiquina población que da nombre al estrecho que en ésta se ubica. La salida de la capital, a pesar de ser domingo, fue tan caótica como la llegada. El tráfico es horrible cualquier día y tardamos más de 30 minutos en salir de la zona urbana. A unos 50 km de nuestra salida la emoción nos embarga pues tenemos la dicha de empezar a ver el mítico lago Titicaca. En la escuela me lo mostraban como el lago navegable más alto del mundo 3820 m, pero cual será mi decepción, cuando al llegar aquí y leer un poco sobre el tema descubro que en los andes peruanos el lago Junín está a más de 4000 m y también es navegable y que hay algún otro que también lo sobrepasa. Sin embargo con una longitud de 170 km es el más grande del mundo por encima de los 2000 m.
Llegamos a Tiquina para cruzar el estrecho en las barcazas de madera a eso de las 12:00 pm, los aproximadamente 100 km recorridos hasta ahora se nos han pasado volando ya que estábamos estasiados contemplando las orillas del lago y la fuente de vida que este supone para los habitantes de sus riberas. Tras desembarcar nuestras motos seguimos por una buena y revirada carretera de montaña que nos hace disfrutar de la conducción dirección a Copacabana, ciudad muy visitada ya que ahí se encuentra la patrona de Bolivia y la gente tiene la costumbre de llevar sus nuevos vehículos a bendecir por esta virgen.
Perú está cerca y a las 13:30 pm llegamos a la frontera situada en la pequeña localidad fronteriza de Kasani donde pasamos los trámites de migración con Bolivia sin problemas pero tenemos que esperar hasta las 14:00 pm que abren la aduana boliviana.
Después del simple trámite de aduanas, cruzamos los 100m que nos separan de la oficina de migración peruana, allí nos sellan los pasaportes sin incidencias y pasamos a hacer los trámites de aduanas donde se pone a prueba nuestra paciencia pues a pesar de ser los únicos que estamos haciendo el paso demoramos más de una hora para llevarlo a término, aunque el trato siempre fue correcto e incluso ameno......aquí el tiempo va más despacio.
El paisaje, la forma de vestir de sus gentes y la fisonomía de los mismos hasta Puno, no cambia y sino es por la frontera y el pasaporte sellado no sentiríamos que hemos cambiado de país. Recuperamos la hora perdida de un plumazo, ya que aquí es una hora menos y la diferencia horaria con España pasa a ser de seis horas. Llegamos a nuestro destino sobre las 15:30 pm, donde buscamos alojamiento.
Mañana iremos a visitar las islas flotantes de los Uros, pero eso será mañana.... por hoy ya ha estado bien.
Saludos!
Quillooooo, que te van a faltar hojas pa sellar en el pasaporte, ja, ja, ja te van a tener que hacer un suplemento, tanto cruzar fronteras.
ResponderEliminarSaludos
Paco Oliva