A pesar de hacer tan pocos kms. he tardado doce horas de las que once han sido de conducción, así que podeis imaginar.
Salgo a las 7:20 am está lloviendo, voy dejando poco a poco la bella ciudad de Cuzco y tengo la esperanza de ir dejando atrás también la lluvia. La carretera comienza a serpentear bajando por la ladera de una montaña hasta llegar al río y comenzar a subir por la pared que veíamos enfrente, cuando llegas arriba bajas de nuevo hasta otro río y vuelta a empezar, subes a 4500 m y bajas a 1800 m, frío y calor. A esto hay que sumar una niebla cerrada que no permite ver más allá de cinco o seis metros, vacas, perros, burros, ovejas, cerdos...en fin, casi el arca de Noé al completo, que campan a sus anchas por la calzada. Ríos que cruzan la carretera sin avisar. Desprendimientos detrás de cada curva, obras, tierra suelta que en los tramos que llovía era barro... en definitiva, todos los imprevistos imaginables y alguno más que ahora os relato.
Eran las 13:30 pm y a una altiud de 4500 m empezó a granizar unas piedrecitas de unos 5mm de diámetro, pero por suerte el pueblo de Caraybamba está a menos de 1 km. En ese breve espacio, la carretera viste un manto blanco de unos 10 cm. Llegando al pueblo la policía me hace parar, aunque yo iba a hacerlo de igual modo, dejo la moto al filo de la carretera y entro rápido en un "zulo" sin luz que en teoría es un restaurante, percibo la presencia de mucha gente dentro del lugar pero aun mis ojos no están acostumbrados a la oscuridad, cuando lo hacen distingo un grupo de unos seis extranjeros y unos treinta nativos. Al percatarme de heridas en la cara de algunos de ellos, pregunto y me comentan que a las 6:00 am el autobús en el que viajaban a Lima sufrió un choque en una curva con otro bus, a unos 5 km de de Caraybanba. Pedro me comenta que cuando el pasó el accidente acababa de ocurrir y que a los heridos más graves los montaron en otro bus dirección Puquio a 130 km. Por lo visto Pedro tuvo que adelantar para pedir una ambulancia pues no había cobertura movil en la zona.
Pedro localizó los servicios de emergencia en el propio Puquio hora y media más tarde. Le dijeron que ya habían sido avisados y que la ambulancia estaba saliendo. Anteriormente había parado en dos localidades que no tenían servicio de emergencia.
En estos casos es cuando te das cuenta de que te encuentras en el tercer mundo, ocho horas más tarde del accidente aun estaban sin atender los heridos de pequeños cortes y contusiones que encontré en aquel lugar. Para los extranjeros que allí se encontraban era una pesadilla...pero una pesadilla temporal, en cambio para los habitantes de estos lugares es la realidad cotidiana.
Esperé a que el granizo que había en la calzada se derritiera con el paso de otros vehículos y tras tomar una exquisita sopa y un té bien caliente continué mi camino bajo una suave lluvia y con muchas dudas, pues me avisaron que un poco más arriba habría más nieve. No tenía nada que perder si no podía pasar me daría la vuelta y a esperar.
Tenían razón, la nieve acumulada en el puerto llegaba a los 20 cm., pero por suerte el paso de varios camiones dejó una huella sin nieve por donde, despacio y con mucha precaución, pude continuar mi camino.
Ahí no acabó todo, la lluvia y las obras me acompañaron durante todo el recorrido de 250 km. que me quedaban cuando salí de Caraybamba, para lo que necesité de cinco horas, llegando ya de noche pues sabía a ciencia cierta que Pedro tenía que estar en Nazca ya que era imposible que hubiera llegado el día anterior al haber salido a las 14:00 pm de Cuzco.
Localicé la moto de Pedro en la puerta de un hotel, que es la señal inequívoca de donde está el compañero. Luego de un buen baño caliente nos dimos una vuelta por esta ciudad, ya que estaban celebrando el 69 aniversario de la constitución de la misma y a eso de las doce, a dormir.
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