Salimos a las 07:00 am. rumbo oeste buscando el litoral. A unos 130 km pasamos por la playa de Máncora donde paramos a desayunar. Esta aldea tiene mucho turismo y es de las playas más famosas de la zona. Continuamos viaje rumbo al norte junto al mar, pegados a la carretera se suceden uno tras otro pequeños núcleos de población que viven de lo que el mar les ofrece.
Algo más de una hora de camino y llegamos a la Frontera de Perú - Ecuador. Tras hacer los trámites oportunos en territorio peruano con mucha celeridad y simpatía, abandonamos Perú con muy buen recuerdo y con deseos de volver. Insistimos en el tema de la policía, de la que tan mal nos habían hablado y de la que nosotros solo tenemos palabras de agradecimiento para ellos, pues en todo momento nos han ayudado y facilicitado las cosas.
Nos armamos de paciencia para entrar a Ecuador pero en menos de treinta minutos nos hacen los papeles de entrada (motos incluidas) y continuamos camino.
El cambio es radical, la temperatura sube 3º y el paisaje desértico que nos acompañaba hasta la frontera se quedó en Perú. Aquí encontramos palmeras, árboles de aguacates, mangos, caña de azúcar, ríos caudalosos y mucha humedad en el aire; otro clima a tan solo 30 km de distancia.
Ya son las 14:00 pm estamos entrando en la localidad de Naranjal y el cuerpo nos está pidiendo alimento así que ponemos los cinco sentidos para conseguirlo. El olfato nos indica que cerca hay una parrilla que huele que alimenta lo que confirmamos con la vista. Sin dudarlo un segundo paramos y nos sentamos a comer (precio: 3 euros los dos).
Tras darle gusto al paladar seguimos unos diez km más adelante y nos detenemos a tomar el postre en un puesto de frutas donde en un santiamén nos pelan una piña deliciosa.
Guayaquil está cerca y tras situarnos en el mapa pensamos que lo mejor es dirigirnos hacia el malecón, nuevamente hemos acertado y después de alojarnos en un modesto pero bien situado hotel Andaluz, limpio, con aparcamiento y wifi, nos vamos a pasear por el malecón hasta el faro situado en el monte de Santa Ana, desde donde se tiene una bella vista de la ciudad y de su magnífico río. Cenamos algo y hasta mañana.
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