Dejamos Cali a las 09:00 Am casi sin tráfico por ser domingo, la carretera va recorriendo el valle del Cauca y los paisajes igual que el día anterior siguen siendo preciosos. Dejamos la carretera que va directa a Medellín para adentrarnos en el llamado triángulo del café compuesto por las localidades de Armenía. Pereira y Manizales.
La carretera es serpenteada pero con muy buen asfalto y por suerte hoy con pocos camiones, la temperatura es alta y el día despejado, con lo que vamos disfrutando del viaje. Paramos en un mirador con vista al valle donde disfrutamos de un yogur casero frío con avena. Continuamos camino sin dejar de admirar la belleza de los paisajes y a eso de las 14:00 pm paramos en un lugar a comer junto al río y después de degustar algun plato típico mientras estamos preparándonos para continuar viaje descubrimos que el amortiguador delantero de la moto de Pedro está perdiendo acéite, pero comprobamos que aun no es grave y continuamos marcha sin problema. Tan solo habíamos recorrido 10 km cuando nos encontramos con un accidente que acaba de ocurrir, un autobús ha alcanzado por detras a un camión, paramos para ofrecer ayuda y aun hay gente dentro del bus, y las puertas estan bloqueadas, con alguna patada conseguimos abrirlas varias personas con cortes y contusiones y sangre, sacamos el botiquín y ofrecemos vendas con yodo y damos pastillas de ibuprofeno para los que tienen golpes, estuvimos allí unos veinte minutos y como ya no podíamos hacer nada continuamos nuestra marcha, un poco consternados.
Hace ya 25 minutos que hemos dejado el accidente atrás y ahora se cruza con nosotros la ambulancia que va hacia el lugar del siniestro, por lo que como poco les quedan ese mismo tiempo para recibir una mínima asistencia, solo deseamos que nadie tenga algo grave, ya que un señor tenía un fuerte golpe en la cabeza.
Esta última parte del camino transcurre a una altura de 500 m sobre el nivel del mar y los 50 km finales la carretera se inclina hacia arriba para ir ascendiendo hasta llegar a los 1700 m en que se encuentra Medellín, lo que le proporciona un clima muy bondadoso.
A eso de las 17:00 pm llegamos a la casa de mi amigo Cristobal y su mujer Lili que junto a sus dos lindas niñas Lola y ani llevan viviendo acá casi dos años. Nos vamos con Cristobal a la piscina y de ahí a un baño turco que hay junto a esta y que pertenece a la urbanización donde viven, cuando entramos en el baño turco Pedro intenta salir rápidamente ante el fuerte calor, cosa que le es imposible ya que la puerta tiene cerradura y se acaba de romper, por suerte nos lo tomamos con calma y desarmamos la cerradura con las manos y como última opción nos planteamos la rotura del cristal. De forma que empezamos a golpear sin cesar durante más de quince minutos y nadie acudía, pero la suerte está con nosotros ya que las vibraciones del golpeo ha conseguido que el pasador entre y podamos encajar la manivela al mismo para poder abrir.
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