7:50 am y estamos arriba de nuestras motos dispuestos a acercarnos lo más posible a Ushuaia. Parece que la buena suerte,sigue con nosotros aunque ya en estas latitudes las temperaturas son bajas.
La mañana nos recibe con un sol radiante y 15º de temperatura a una altitud de 200 m. Ponemos rumbo sur con algún grado hacia el oeste y poco a poco vamos subiendo hasta los 700 m donde nos vemos obligados a parar y ponernos algo más de abrigo y los guantes de invierno, ahora tenemos 12º . A las 12 pm pasamos por la localidad de Comodoro Rivadavia, una ciudad eminentemente petrolífera pero urbanísticamente poco atractiva. Lástima que el clima no permita disfrutar de sus lindas playas atlánticas. Vamos dejando km atrás en una carretera en no muy buen estado, que discurre paralela al mar, lo que la hace muy entretenida. Hay bombas de petróleo a pleno rendimiento a uno y otro lado. Poco a poco y sin darnos cuenta perdemos de vista la costa y nos adentramos en la monotonía del paisaje patagónico, ya a eso de las 16:00 pm paramos a comer en un lugar pintoresco, donde además de comer un buen cordero asado pasamos un rato agradable jugando con el nieto de la señora que rige el establecimiento.
La mañana nos recibe con un sol radiante y 15º de temperatura a una altitud de 200 m. Ponemos rumbo sur con algún grado hacia el oeste y poco a poco vamos subiendo hasta los 700 m donde nos vemos obligados a parar y ponernos algo más de abrigo y los guantes de invierno, ahora tenemos 12º . A las 12 pm pasamos por la localidad de Comodoro Rivadavia, una ciudad eminentemente petrolífera pero urbanísticamente poco atractiva. Lástima que el clima no permita disfrutar de sus lindas playas atlánticas. Vamos dejando km atrás en una carretera en no muy buen estado, que discurre paralela al mar, lo que la hace muy entretenida. Hay bombas de petróleo a pleno rendimiento a uno y otro lado. Poco a poco y sin darnos cuenta perdemos de vista la costa y nos adentramos en la monotonía del paisaje patagónico, ya a eso de las 16:00 pm paramos a comer en un lugar pintoresco, donde además de comer un buen cordero asado pasamos un rato agradable jugando con el nieto de la señora que rige el establecimiento.
Después de haber saciado el apetito nos ponemos en marcha, aun nos faltan más de 500 km para llegar al destino de hoy. La monótona carretera deja de serlo y nos obliga a extremar precauciones debido a que hay muchos guanacos cruzando la vía pero sobre todo porque el Dios Eolo hace acto de presencia y nos acompaña hasta Rio Gallegos dificultando la conducción pues sopla bastante fuerte y racheado de uno y otro lado.
Ya al final de la jornada, a eso de las 21:00 pm y después de pasar un fuerte control policial, llegamos casi sin combustible en las motos y sin fuerzas en nuestros músculos, pero una vez más Dios existe y frente a la gasolinera en la que repostamos hay un restaurante con un importante fuego y unas interesantes carnes al calor del mismo así que no tuvimos ninguna duda de que una de esas carnes tenia nuestros nombres. Finalmente y después de tantos km nos lo habiamos ganado. La hemos regado con buen vino de la tierra..............hasta mañana!!!.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarya casi habeis cumplido vuestra primera meta
ResponderEliminarme alegro much. ANIMO!
guille y mama